domingo, 22 de febrero de 2009

ANEXO IV. LAS REFORMAS BORBÓNICAS

Durante el siglo XVII, América experimentó un notable crecimiento económico. El origen de esta bonanza se hallaba en el control de la plata proveniente de Potosí, cuya venta era invertida en las haciendas de los criollos. Ello originó que se produjese un descenso del envío de metales preciosos hacia España, lo cual hizo pensar a los españoles que América sufría una crisis económica, cuando en realidad las colonias estaban dejando de cumplir con su rol de exportadoras de plata para reinvertir esas ganancias en sus propias industrias. Por ello, en el siglo XVIII, el Estado español decidió reafirmar su dominio económico sobre las colonias americanas.

Una nueva dinastía

La dinastía borbón

En 1700 ascendió al trono español la dinastía Borbón, la cual estaba decidida a revertir el declive económico español. En este proyecto, América jugaba un rol fundamental. La urgencia de mayores recursos estaba relacionada con la necesidad de proteger al imperio de potencias como Francia e Inglaterra. Por esta razón se dieron medidas con el objetivo de extraer más recursos de las colonias americanas, especialmente la plata.

Las reformas borbónicas necesitaron muchos años para ser puestas en práctica. Fue tan ambicioso el programa diseñado por la Corona en cuanto a recuperar su poder en las colonias, que algunos historiadores han llamado a las reformas una "segunda conquista" americana, pues si la primera "conquista" se había producido en el siglo XVI contra los indios, la del siglo XVIII se emprendía contra los criollos, que habían monopolizado los cargos administrativos.

Este proceso también se dio en Portugal, en donde el Marqués de Pombal diseñó una serie de medidas a las que se denominó reformas pombalinas, y que fueron el equivalente portugués de las reformas borbónicas españolas.

Reformas administrativas

Con el propósito de administrar mejor el Virreinato peruano y defender el conjunto de las posesiones americanas se crearon nuevos virreinatos: el Virreinato de Nueva Granada (1739) y el Virreinato del Río de la Plata (1776). Para dotar de recursos a este último virreinato se le traspasó el Alto Perú y con él la mina de Potosí, lo que causó un daño irreparable al comercio regional.

Estos nuevos virreinatos abarcaron territorios que antes pertenecían al Virreinato del Perú. Además, se otorgó la categoría de capitanías generales autónomas a Cuba, Guatemala, Venezuela y Chile. Como parte de esta política, España dividió los virreinatos en nuevas unidades administrativas denominadas intendencias, las cuales quedaron a cargo de los intendentes, quienes asumieron funciones políticas, militares, judiciales y financieras.

En el caso de Brasil, las reformas pombalinas también buscaron recuperar el control efectivo sobre las antiguas capitanías que aún permanecían en manos de particulares. Estas retornaron, finalmente, a la administración de la Corona portuguesa.

Las medidas económicas

Desde el punto de vista económico, las reformas borbónicas buscaban convertir a las colonias en proveedoras de aquellas materias primas que tuvieran demanda en Europa. Asimismo, debían incrementar su capacidad de consumo de los productos metropolitanos. Otro aspecto importante en ambas reformas lo constituyó el tema fiscal, pues para aumentar los ingresos de la Corona era prioritario, además de incrementar los impuestos, ordenar y hacer más efectivo el sistema de recaudación tributaria.

Para transformar el sistema comercial, los Borbones desarrollaron una serie de medidas: se suprimió la larga lista de impuestos que interfería con los intercambios comerciales, la cual fue sustituida por un impuesto de 6% al valor de los productos nacionales y 7% al valor de productos extranjeros, y se implementaron medidas para liberalizar paulatinamente el tráfico comercial. La reforma borbónica comercial más importante fue el Reglamento para el Comercio Libre (1778), documento que puso fin al sistema de flotas y galeones. Además, se abrieron nuevos puertos tanto en la Península como en América (Buenos Aires, Montevideo, Valparaíso y Guayaquil). Estas medidas estaban destinadas a intensificar el comercio, proteger las manufacturas españolas frente a las extranjeras y simplificar los trámites administrativos.

Los virreyes y las reformas

"Los excesos que cometen los obrajeros, los dueños de cañaverales, los dueños de haciendas de coca, los mineros y demás hacendados [...] cuyas desarregladas operaciones son evidentes, no dependen sino del perverso proceder de los corregidores, quienes en conjunto no sólo provocan violencias y maldades que no reconocen, sino que por salvar sus intereses, con quietud disimulan y apadrinan injusticias, haciéndose defensores de procedimientos ajenos con el propósito de silenciar la voz y queja de los infelices y desvalidos vasallos del rey que viven muy distantes y apartados del virrey y de los tribunales de justicia". (Felipe V)

MANUEL DE AMAT Y JUNIET

Evolución de las rebeliones en el siglo XVIII

Aunque las reformas borbónicas manifestaron su lado más impositivo desde el último tercio del siglo XVIII, ya desde 1720 los intentos de la Corona por extraer recursos provocaron levantamientos en la Sierra.

Sin embargo, es desde 1760 que las reformas se harán mucho más intensas y sistemáticas, abarcando ya no sólo a un sector determinado, como fueron los campesinos entre 1720 y 1760, sino a grupos de la élite y sectores medios. Todo ello provocaría una serie de protestas que desembocarían en la rebelión de Túpac Amaru.

Impacto de las reformas

Las reformas tuvieron un impacto paradójico: por un lado, provocaron el tan ansiado crecimiento económico, por lo que la Corona obtuvo ingresos mayores a los recibidos en el siglo XVII. Sin embargo, las reformas no produjeron el mismo sentimiento de felicidad entre los americanos, quienes vieron afectados sus ingresos y niveles de vida con las constantes demandas de la península.
"La primera causa de lo opulento de la ciudad de Lima en su comercio es el ser la capital del Perú depósito y almacén de toda América meridional, así en la plata, oro, perlas y demás piedras preciosas que producen sus minerales como en cuanto se siembra, teje y fabrica en las 74 provincias de su comprensión [...]". (Puerto del Callao)

GREGORIO DE CANGAS, Descripción de Lima (1770).

Cronología de las reformas económicas

1772: Se incrementa el impuesto al comercio terrestre de 2 a 4%.
1776: Se incorpora el Alto Perú al Virreinato del Río de la Plata.
1776: Nuevo incremento del comercio terrestre de 4 a 6%.
1777: Impuesto de 12,5% sobre el aguardiente.
1777: Se inicia una campaña para frenar la evasión del pago de la alcabala.
1778: Decreto de el Comercio Libre que rompe el monopolio limeño.
1780: Establecimiento de una aduana en Arequipa para frenar el contrabando.
















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